Los jardines urbanos son una alternativa sostenible para mitigar los efectos del sellado y mejorar la calidad ambiental en las ciudades, ya que mejoran la calidad del aire, aumentan la infiltración y disminuyen la escorrentía y evaporación, reduciendo así el efecto de isla térmica urbana. Además, actúan como reservorios de biodiversidad y como corredores para mantener la conectividad ecológica, contribuyendo en última instancia a mejorar la estética en los paisajes urbanos.  El diseño de jardines urbanos debería considerar las características climáticas y la vegetación típicamente presente en las áreas donde se ubican, con el objetivo de seleccionar los tipos de cubiertas que mejor se adapten a las condiciones específicas, contribuyendo a su sostenibilidad y a la reducción de su mantenimiento.

En climas semiáridos, como en el que se encuentra Almería, la vegetación es dispersa, de bajo porte y adaptada a las condiciones de escasez de agua y altas temperaturas e insolación. Entre los parches de vegetación, suelen existir grandes claros típicamente colonizados por biocostras. Éstas son comunidades compuestas por bacterias, hongos, cianobacterias, líquenes y musgos, que viven en íntima asociación con las partículas de suelo y que ocupan los primeros centímetros del perfil del suelo. Las biocostras son capaces de sobrevivir en estos ambientes gracias a sus bajos requerimientos hídricos y a una serie de adaptaciones que les permiten tolerar los diferentes estreses ambientales. Las biocostras tienen un papel fundamental en las tierras secas, ya que regulan la disponibilidad de agua y aumentan notablemente la estabilidad y fertilidad del suelo, mejorando las condiciones para otros organismos, así como para la vegetación adyacente (ver video1). En estos ambientes, los parches de biocostra suelen actuar como áreas fuente de escorrentía (y nutrientes asociados) que es aprovechada por la vegetación adyacente (que actúa como sumidero de estos recursos), contribuyendo a su mantenimiento y productividad. De esta forma, ambos parches (biocostra y vegetación) están interconectados por procesos fuente-sumidero que contribuyen al mantenimiento y productividad de la vegetación y al mantenimiento de la funcionalidad de estos ecosistemas.  Una configuración idónea de jardines urbanos en zonas áridas y semiáridas debería, por tanto, simular la composición y distribución espacial típica de los tipos de cubierta en estos ecosistemas.

El objetivo de este jardín en el campus de la UAL es establecer una zona experimental que reproduzca la configuración espacial típica de las cubiertas que caracterizan los ecosistemas semiáridos de nuestra provincia y que sirva para divulgar el papel de las biocostras y su interacción con la vegetación en el funcionamiento de estos ecosistemas.  También pretende ser un ejemplo práctico sobre el uso de las biocostras en la restauración de suelos degradados de zonas áridas así como en la creación de infraestructuras verdes en ciudades de climas áridos.

El jardín

La dimensión del actual jardín es de 20 m x 5.5 m. Se encuentra dividido en 3 bloques con 3 parcelas cada uno, que comprenden los siguientes tratamientos: i) vegetación distribuida de forma dispersa y homogénea a lo largo de la parcela; ii) inoculación del suelo con una mezcla de cianobacterias nativas de biocostras representativas de ecosistemas semiáridos del sureste español, y que han sido previamente aisladas, identificadas y cultivadas en laboratorio, y vegetación distribuida de forma dispersa y homogénea a lo largo de la parcela; e iii) inoculación del suelo con inóculos de biocostra (diferentes tipos: cianobacterias, líquenes, musgos) ocupando alrededor del 15% de la parcela, y vegetación distribuida de forma dispersa y homogénea a lo largo de la parcela.

 

 

Se seleccionaron para su plantación especies vegetales autóctonas y bien adaptadas a la sequía, que fueron: Macrochloa tenacissimaLimonium insigne y Sedum sediforme. Durante las semanas previas al montaje del jardín, se llevó a cabo el cultivo de las especies de cianobacterias, en pequeños biorreactores en condiciones óptimas de luz, temperatura y nutrientes, para la obtención de suficiente biomasa para su inoculación en el jardín. Previo a la instalación de las plántulas y aplicación del inóculo de cianobacterias e inóculos de biocostra, se llevó a cabo la preparación del terreno, eliminación de hierbas, adición del sustrato (tierra vegetal) e implantación del riego (ver vídeo 2). La irrigación se aplica de forma ocasional para asegurar la supervivencia y crecimiento de las plantas. La inoculación del suelo con cianobacterias y trozos de biocostra se llevó a cabo tras la instalación de los plantones. Por último, se han instalado 5 jardineras de 1m x 1m, rellenas con tierra vegetal y en su parte más superficial con suelos de diferente textura, sobre los que se han inoculado trozos de los tipos de biocostra más representativos de los principales ecosistemas semiáridos de la provincia.

Durante los días 13 y 14 de mayo de 2021 se celebraron unas jornadas organizadas por el grupo EcoRetos (RNM927) y CECOUAL, con la colaboración del Vicerrectorado de Comunicación y Extensión Universitaria, para dar a conocer el jardín de biocostras.

 

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